Willie Nelson - Bloody Mary Morning
Disco: Both Sides Now (1970)
Un 19 de septiembre de 1356 el ejército inglés al
mando de Eduardo de Gales, el Príncipe Negro, derrotó a los franceses
en la batalla de Poitiers, comandados por el rey Juan II, que cayó
prisionero. Junto a Crécy (1346) y Agincourt (1415), la batalla de
Poitiers supuso una debacle para las armas francesas en el largo
conflicto conocido como la Guerra de los Cien Años (1337-1453), que
marcó y jalonó la construcción del Estado “moderno” en Inglaterra y
Francia, moduló los progresos en el arte de la guerra (del dominio de la
caballería al auge de la infantería) y marcó la etapa final de lo que
comúnmente llamamos la Edad Media en Occidente.
Todo empezó con las reivindicaciones de Eduardo III (1327-1277), rey
de Inglaterra, a la corona de Francia tras la extinción de la rama
principal de los Capetos y la llegada al trono francés de la rama
colateral de los Valois, en 1328; casa real que se mantendría en el
trono de Francia (con diversas ramas también) hasta 1589. Eduardo III
era pretendiente al trono francés a través de su madre, Isabel, hija de
Felipe IV el Hermoso, pero la ley sálica regía en Francia y el rey
valois, Felipe VI, se negó a transigir.