10 de septiembre de 2020

Reseña de 1064, Barbastro. Guerra santa y Yihad en la España medieval, de Philippe Sénac y Carlos Laliena Corbera

Nota: esta reseña parte de la lectura del original en francés: 1064, Barbastro. Guerre sainte et djihâd en Espagne (Gallimard, 2018).

Una búsqueda de “Barbastro 1064” en Google ofrece unos 37.600 resultados (a fecha de 9 de septiembre de 2020 [84.500 el 3 de marzo de 2019, cuando se escribió esta reseña]) y en las primeras páginas se menciona la palabra “cruzada” junto al nombre de la localidad aragonesa, incluso se habla en algunas entradas de “cruzada antes de la cruzada”. Los autores de este libro (publicado por Gallimard en 2018) también se preguntan si se puede hablar de “cruzada” para la expedición “internacional” que, tras una “predicación” por parte del papa Alejandro II, tomó la ciudad de manos de los musulmanes en la primavera del año 1064. En dicha “cruzada” participaron numerosos soldados allende los Pirineos –borgoñones, aquitanos, normandos– así como tropas del flamante reino de Aragón y de los condados de Barcelona y Urgel. El asedio de la ciudad fue asediada y tomada con celeridad, y se causó una masacre que, según fuentes musulmanas como Ibn Hayyán, provocó unas cincuenta mil bajas entre los defensores, una cifra sin duda exagerada. Los “cruzados” dejaron una guarnición armada en Barbastro, que no pudo resistir al contraataque musulmán, apenas nueve meses después: en abril de 1065, tras convocar una yihad o guerra santa en todo Al-Andalus, el rey de la taifa de Zaragoza, Al-Muqtadir, recuperó la ciudad con facilidad. La ciudad no sería “reconquistada” por los cristianos, las tropas del rey aragonés Pedro I en el año 1100.

Canciones para el nuevo día (3078/2297): "Mysterious Ways"

U2 - Mysterious Ways 

Disco: Achtung Baby (1991)

A square montage of square photographs arranged in a 4 by 4 grid. The photographs are mostly blue and red in tint, but some are monochrome. They are candid in nature and mostly show four men in various locations, including in an empty street, a crowded festival, under a bridge, in a car, and standing on sand. One photograph is a close-up of a man's hand wearing two rings bearing the characters "U" and "2".

2 de septiembre de 2020

Crítica de cine. Little Monsters, de Abe Forsythe

Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.

No está la cartelera veraniega demasiado llena de títulos que inciten a visitar una sala de cine y con las debidas medidas de seguridad sanitaria; si acaso resulta más seductora la promesa del aire acondicionado. Pero ello no quiere decir que, si no te pones muy exigente, puedas pasar un buen rato, y si escarbas un poco hasta puede que encuentres algo resultón: total, si más de un millón de espectadores han acudido a ver Padre no hay más que uno 2 de Santiago Segura, película familiar que no engaña a nadie, igual hasta puedes ser algo más ambicioso en tu elección. Y quizá Little Monsters, segunda película del australiano Abe Forsythe y que pasó con nota por las ediciones de 2019 de los festivales de Sundance y Sitges, sea esa película que buscas para superar la canícula veraniega... o ya metidos en un mes de septiembre que parecer ser que será impredecible ante los estragos de la pandemia; puede que el refugio en una sala de cine para desconectar del mundo exterior sea la mejor opción en estos tiempos, quién sabe...

Canciones para el nuevo día (3072/2291): "El Watusi"

Ray Barretto - El Watusi 

Disco: Charanga Moderna (1962)

 

1 de septiembre de 2020

Reseña de Islamic Empires. Fifteen Cities That Define a Civilization, de Justin Marozzi

Lo diré claro y sin ambages: este libro fue uno de mis favoritos de 2019 y una de las lecturas más apasionantes de los últimos años. Y es que no son muchas las ocasiones en que uno se encuentra con un libro que, a medida que avanza en la lectura, va dejando buenas sensaciones: bien escrito, sólido en su desarrollo, amenísimo y muy sugerente en cuanto a ciudades del mundo islámico que nos trasladan un imaginario colectivo que el lector y también el espectador de películas clásicas (y otras más recientes) que recuerda de su infancia y juventud: de El ladrón de Bagdad (Michael Powell, 1940) a La rosa negra (Henry Hathaway, 1950), pasando por Las mil y una noches (John Rawlins, 1942) y Mahoma, el mensajero de Dios (Moustapha Akkad, 1977), o por Lawrence de Arabia (David Lean, 1962) y El viento y el león (John Milius, 1975); y eso sin entrar en películas de este siglo como El reino de los cielos (Ridley Scott, 2005), sobre episodios más “mediáticos” como las Cruzadas y la caída de Jerusalén en 1187, y El médico (Philip Stölzl, 2013), basada en la novela de Noah Gordon sobre los viajes de Rob Cole al Isfahán del siglo XI. No es baladí esto último, pues a menudo una lectura (o una película, o un documental) despiertan recuerdos (o lo que creemos recordar) de cosas que se leyeron o vieron décadas atrás y que ayudaron a “componer” una visión, o una panorámica general incluso, sobre un tema determinado.

Canciones para el nuevo día (3071/2290): "California Dreamin'"

José Feliciano - California Dreamin' 

Disco: Feliciano! (1968)

 Feliciano!.jpeg

28 de julio de 2020

Reseña de Another Kind of Madness: A Journey Through the Stigma and Hope of Mental Illness, de Stephen P. Hinshaw

Los desórdenes y enfermedades mentales nos incomodan. Cuando alguien en la calle o en el transporte público da muestras de inestabilidad mental, una reacción general en quienes le rodean es ignorar lo que sucede, hacer ver que no pasa nada, mirar para otro lado. Nos incomodan los trastornos mentales, preferiríamos no tener que observarlos y estar al lado de las personas que los sufren. Cierto es que hacemos distinciones: somos capaces de discernir a una persona con síndrome de Down o alguien con una deficiencia mental visible, y los compadecemos y sentimos simpatía por ellos y sus familiares. Pero hasta no hace demasiado tiempo se llamaba (y se sigue llamando) «mongólicos» a los primeros y «retrasados» a los segundos, se les estigmatizaba y procuraba no hacerlos visibles; incluso se consideraba (y se considera) que personas en estas condiciones no deben mantener relaciones sexuales o tener hijos, y se les discuten derechos civiles básicos como por ejemplo ir a votar. Generalmente se consideraba que debían estar o bien en sus casas o en centros especializados. Pero enfermedades como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, que afectan a personas «normales», nos incomodan y de una manera u otra rechazamos a quienes que los sufren; del mismo modo que rechazamos a los sin hogar, los mendigos o los vagabundos: son personas al margen de la sociedad y, por tanto, no se las trata en igualdad de condiciones que las personas que son «normales» … o que consideramos normales. Son personas que no sólo deben lidiar con su enfermedad sino con un estigma social que, a pesar de las décadas de avances médicos, cuesta erradicar.