4 de marzo de 2012

Crítica de cine: Watchmen, de Zach Snyder

[7-III-2009]



Anoche me acerqué al cine. Salí a las tantas, que la película dura casi tres horas (seguidas, que había sesiones con un intermedio y, vamos, si no aguantamos dos horitas y media de película, mal vamos..), pero la experiencia fue positiva. Sobre todo porque no soy lector habitual de cómics, perdón, novelas gráficas, y esta versión cinematográfica me pareció francamente redonda.

Alan Moore -este pollo- es un genio del cómic, perdón, la novela gráfica, eso dicen; y aunque no suele permitir que en las versiones cinematográficas de sus obras aparezca su nombre en los créditos (eso lo deja para el dibujante de turno, Dave Gibbons, que además cobra los derechos cinematográficos, con lo cual la operación es redonda para el dibujante), sin duda se sentirá satisfecho con los resultados. Al menos de varias de sus obras, como son V de Vendetta o From the hell, consideradas ya películas de culto. Después de mucho dime y direte entre Paramount y la Fox, hasta el punto de que el estreno estuvo en peligro, finalmente nos llegó ayer Watchmen, basada -al pie de la letra- en el cómic, perdón, la novela gráfica de Moore, publicada por capítulos entre 1986 y 1987, y dirigida por Zach Snyder (el hacedor de 300, otra película basada en otra novela gráfica, esta vez de Frank Miller).



La acción parte en un mundo reciente alternativo, una ucronía: en 1985 Nixon es presidente de Estados Unidos por 5ª vez, hay una escalada militar con la URSS, al borde del conflicto nuclear. Los Vigilantes son unos superhéroes del pasado, prohibidos en este mundo de estética neogótica, y con mucho efluvio de novela negra. Fueron adorados en épocas pretéritas, pero también defenestrados: sus vidas privadas no eran muy diferentes de las del resto de los mortales, con drogas, alcohol, sexo desenfrenado, crueldad gratuita y mucha violencia. Por eso, de los antiguos héroes apenas quedan unos pocos: el Doctor Manhattan/Jon Osterman, poseedor de poderes extraordinarios; El Comediante/Edward Blake, violento y asesino de Kennedy; Ozymandias/Adrian Veidt, con una inteligencia inigualable, rico y poderoso; Rorschach/Walter Kovacs, para quien la justicia no entiende de matices; Búho Nocturno/Dan Dreiberg, infantiloide y tímido; Especto de Seda II/Laurie Juspeczyk, hija de otra heroína, Espectro de Seda /Sally Jupiter, ya retirada de la farándula heroica. La acción comienza cuando El Comediante es asesinado. ¿Quién lo ha hecho? Al mismo tiempo, el Doctor Manhattan es acusado de provocar el cáncer en algunos de sus antiguos colegas en los laboratorios de física nuclear. ¿Quién persigue ahora a los Vigilantes? La situación mundial está al borde de una III Guerra Mundial, ¿quién vigila a los vigilantes? (verso del poeta satírico Juvenal, que aquí se convierte en un leitmotiv).

Desconozco cómo es la trama en la novela gráfica de Moore - que hablen los fans de la misma -, pero en la película de Snyder la estructura narrativa está en manos de los diversos personajes, que nos van contando sus historias particulares, cómo viven en el presente en la clandestinidad y cómo asumen los cambios de un mundo que parece irse a pique. El asesinato de El Comediante obliga a todos los personajes a reaccionar. De este modo conocemos cómo el Doctor Manhattan adquirió sus poderes; qué hizo a Rorschach lo que es; cómo asume Laurie su relación con Manhattan, y cómo asume la relación con su madre; cómo Adrian Veidt es el único que ha hecho pública su condición de Vigilante y cómo vive de ello; etc. Este modo de contar la historia, alrededor de la muerte de El Comediante y de lo que sucede en vísperas de un holocausto nuclear, ralentiza el ritmo de la película, pero no lo hace pesado ni aburrido.

Snyder dosifica, suministra poco a poco el material que Moore escribió, pero todo ello sin que la película se resienta. En este sentido, personalmente la película no se me hizo nada pesada, a diferencia de otras películas del género (El Caballero Oscuro, por ejemplo), aunque es cierto que es excesiva en lo visual y en lo que se narra. Pero lo que quizá sea cosecha propia de Snyder, los créditos iniciales, es lo que particularmente más me ha gustado. Es cierto que hay algo de confusión en algunas de las escenas (las que atañen a los problemas personales entre sí), pero el resultado final es muy positivo. Junto a ello, una banda sonora tópica respecto al score de Tyler Bates pero muy evocadora y pertinente en cuanto a las canciones del soundtrack (de Leonard Cohen a Bob Dylan).

En definitiva, una espectacular película que hará las delicias de los seguidores de Alan Moore (creo) y que gustará a los que, como servidor, nos acercamos a verla con otras perspectivas e inquietudes.

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