
Con Star Trek (2009) J.J. Abrams iniciaba el reboot de
la franquicia y, al mismo tiempo, una nueva línea temporal, abierta
para poder regresar a esos personajes y refundarlos, crearlos de nuevo
(manteniendo su esencia, desde luego), abrir nuevas perspectivas.
Veremos cómo afectará en esta nueva serie el hecho de que se haya
encargado a Abrams la nueva trilogía de Star Wars. ¿Se encargará de dos
proyectos de por sí antitéticos? ¿Concitará las iras de los seguidores
de una saga y otra? El futuro ya nos lo dirá con la saga creada por George
Lucas, pero con la nueva franquicia trekkie
Abrams ha conseguido calmar en parte las suspicacias de los fans del
capitán Kirk, el señor Spock y el resto de la tripulación del USS
Enterprise, aportando un renovado escenario en el que la
espectacularidad es la seña de identidad y con el tratamiento de los
personajes como elemento central. Porque, en el fondo, dejando de lado
las secuencias netamente de un blockbuster veraniego, lo que queda de
las dos entregas de la nueva Star Trek es el acento puesto en los
personajes.