Björk - Cvalda
Disco: Selmasongs: Dancer In The Dark - soundtrack (2000)



Anoche emitieron esta película por televisión y me apeteció verla de nuevo. Una película que se erige en todo una fábula sobre la fugacidad de la vida. Se basa (más bien diría que se inspira muy libremente) en un relato corto de Francis Scott Fitzgerald, y hay notables diferencias: mientras que en el texto literario la acción sucede desde 1860 y hasta la época del autor (que, a diferencia del protagonista, tuvo una vida relativamente corta y bastante complicada); en cambio, en la película la acción comienza a finales de 1918 (con la celebrarción del final de la Primera Guerra Mundial) y llega hasta agosto de 2005, con el huracán Katrina azotando Nueva Orleans. Recuerdo que en su momento me pareció percibir ciertos desajustes cronológicos, no tanto con el personaje de Benjamin Button, como con el de Daisy y su hija (y que en sí no lastran la película), pero anoche la trama fluyó sin problemas (aunque no parece sorprenderle a nadie que Daisy sea madre ya avanzada la cuarentena...).«¿Cómo diferenciar entre el Akhenatón precursor de Cristo de Arthur Weigall y James Henry Breasted; el humanista científico de W.M. F. Petrie; el déspota ilustrado de Adolf Herman; el faraón racionalista de Rudolf Abthes; “el buen dirigente amante de la humanidad” de Cyril Aldred; el excéntrico degenerado, iconoclasta y dictatorial de Donald B. Redford; el primer fundamentalista de la historia de Eric Hornung; el traumatizador reformador religioso de Jan Assmann; el filósofo presocrático de James P. Allen; el falso profeta de C. Nicholas Reeves; el adolescente impetuoso y descontento de Marc Gabolde o el amante de la realpolitik de John Darnell y Colleen Manassa?, por no mencionar sino algunos de los muchos retratos pintados por eminentes representantes de la comunidad egiptológica, garantes de la cientificidad de esa disciplina. ¿Y qué decir si añadiéramos el Akhenatón protoislámico, el de los afrocentristas, el de los padres del psicoanálisis, el de los teósofos, el de los simpatizantes del fascismo, el de los marxistas, el de los hippies, el de los raperos, el utilizado como figura señera por el movimiento homosexual e incluso el Akhenatón extraterrestre nacido de la pluma de Daniel Blair Stewart, que está teniendo un cierto éxito en Internet?» (p. 16).