2 de diciembre de 2017

Crítica de cine: El sacrificio de un ciervo sagrado, de Yorgos Lanthimos

Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.

Yorgos Lanthimos llamó la atención en 2009 con su filme Canino y confirmó su trayectoria en 2015 con Langosta, peculiarísima y muy íntima revisitación de una ciencia-ficción que últimamente nos está dando muchas alegrías. En esta ocasión, el director y guionista griego remite su última película. El sacrificio de un ciervo sagrado, a la ley del talión y a un mito sobre el castigo y la retribución; palabras que, por cierto, y de una manera muy descarnada, veremos convertirse en realidad en un momento determinado del filme, cuando uno de los personajes se arranca de un mordisco un pedazo de carne de su brazo y lo escupe, y le dice a otro que lo que acaba de contemplar es una «metáfora». Y es que el mito de Ifigenia está presente más allá del título de la película. Un mito que cuenta cómo Agamenón tuvo que hacer frente a la venganza divina tras cazar a un ciervo en un bosque consagrado a Artemisa y regodearse de ser el mejor cazador; ante tal soberbia (hubrys), la diosa impidió que los vientos llevasen a las naves griegas a Troya hasta que el caudillo aqueo no realizara un sacrificio de sangre: ese sería su castigo (némesis).

1 de diciembre de 2017

Crítica de cine: Coco, de Lee Unkrich y Adrian Molina

Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.

Pixar siempre trata de ir adelante en sus historias, no conformarse con lo ya visto… aunque desde hace un tiempo nos dé secuelas y franquicias; claro que, si son como la serie Toy Story, servidor firma ya. Y es verdad: en los últimos tiempos, hemos tenido secuelas de algunos de sus grandes éxitos –Buscando a Dory, Cars 3–, que quedan lejos de sus primeras partes y de maravillas como Del revés (Inside Out) y que se echaba de menos alguna historia “nueva”, arriesgando y demostrando por qué el estudio de John Lasseter, Pete Docter, Brad Bird, Andrew Stanton y unos cuantos más sigue siendo la mejor fábrica de animación (ahora dentro de Disney) del mundo cinematográfico actual. Con Coco, codirigida por Lee Unkrich (Toy Story 3) y el animador Adrian Molina (con ascendientes mexicanos) se nos ha dado una película “diferente”, llena de colorido y emotividad, pero también queda la sensación de que, más allá de lo visual (una maravilla, lo anticipamos), se ha tirado de oficio y de fórmulas ya muy manidas. 

Canciones para el nuevo día (2355/1584): "When You're in Love with a Beautiful Woman"

Dr. Hook - When You're in Love With a Beautiful Woman

Disco: Pleasure and Pain (1978) 

 

24 de noviembre de 2017

Reseña de El instante más oscuro: Winston Churchill en mayo de 1940, de Anthony McCarten


Nota: esta reseña parte de una lectura del original en inglés

«En aquel mes de mayo, Winston Churchill se convirtió en Winston Churchill».

De tanto en tanto aparecen libros que recopilan discursos que “han hecho” historia y que con una clara voluntad motivacional, recogen la esencial de un personaje y las palabras que pronunció en un momento determinado: así, de Discursos que inspiraron la historia de Jacob Field (EDAF, 2014) pasamos al reciente Cien años de grandes discursos: desde 1916 hasta la actualidad de Francisco García Lorenzana (Plataforma, 2017), sin dejar de lado una selección de las mejores piezas oratorias de Barack Obama, Un mundo mejor para nuestros hijos: discursos 2009-2016 (Duomo Ediciones, 2017), considerado el mejor orador de los tiempos recientes (incluso más allá del «Yes, We Can!”»), nos aventuraríamos a decir que el discurso está de moda; aunque la cosa seguramente va por barrios: por nuestros lares la ciudadanía no aprecia demasiado la oratoria de los políticos, aunque se conceda algún premio a Mariano Rajoy como el mejor orador parlamentario. Probablemente se recuerden pocos discursos de Rajoy (o de cualquiera de los otros líderes políticos; en cambio sí se suelen citar pifias y frases provocadoras), pero de Winston Churchill prácticamente todo el mundo recordará cuando declamó aquello de «no tengo nada que ofrecer [al pueblo británico] sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» (I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat). La ocasión fue un pleno de la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940, y fue su primera intervención como primer ministro británico ante sus colegas parlamentarios, tras la dimisión de Neville Chamberlain, cuatro días antes, forzado por la desastrosa operación británica en Noruega (y de la que el propio Churchill, como Primer Lord del Almirantazgo, por segunda ocasión desde 1915, tenía una cierta responsabilidad). Y es que los discursos ayudan a forjar la leyenda de un personaje, más en el caso de alguien tan peculiar como Winston Churchill y que en el imaginario colectivo se asocian al coraje, la audacia y la resistencia. 

Canciones para el nuevo día (2350/1579): "Need You Tonight"

INXS - Need You Tonight

Disco: Kick (1987)

 

17 de noviembre de 2017

Crítica de cine: Una razón para vivir, de Andy Serkis

Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo

Quizá no haya nada tan elástico en el mundo del cine como la etiqueta “basado en hechos reales”; de hecho, es un género en sí mismo: dices “voy a ver una película basada en hechos reales” y mucha gente ya se hace una idea de qué vas a ver al cine. La televisión se nutre habitualmente de producciones “basadas en hechos reales” que suelen emitirse los fines de semana, muchas veces en horario de sobremesa. A veces, esa “historia basada en hechos reales” tiene el suficiente empaque, medios, actores de relieve y quizá algún director que hace tiempo se durmió en los laureles como para que se estrene en la gran pantalla y con todo lujo de detalles sobre lo emotiva, llena de coraje e impactante –lo que a veces suele ser un eufemismo de lacrimógena, sobreactuada y llena de tópicos– que es dicha producción. Cinismos al margen (no estoy diciendo de entrada que esta película acumule esos epítetos y calificaciones… ¿o quizá sí?), lo cierto es que un filme “basado en hechos reales” suele llamar la atención, pues nos traslada a historias de personas normales como tú y yo en situaciones vitales en las que muchos de nosotros no habríamos sabido qué hacer o cómo tirar para adelante. Sí, es fácil criticar este tipo de productos cinematográficos… pero quizá sea porque no nos ha tocado lidiar con esos problemas. O porque somos alérgicos al dramatismo. Vale, lo admito, he caído de nuevo en el cinismo…