Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.
Hay ocasiones en que uno se pregunta qué habría pasado con esta película si no se hubiera realizado sobre ella lo que los romanos (que no lo inventaron, fueron los egipcios un milenio antes, por lo menos) llamaban damnatio memoriae: es decir, la eliminación por las bravas y sin cortapisas de la memoria de alguien a quien se había condenado públicamente (borrando su nombre de inscripciones, cambiando su rostro en estatuas por el de otro, no volviendo a mencionar su nombre jamás, etc.). Calígula, Nerón, Cómodo y algunos emperadores romanos más sufrieron esta destrucción de su recuerdo, aunque ello no impidió que sepamos de su vida y obra en este siglo XXI, además de conservarse imágenes en bustos, monedas y demás. Pues con Todo el dinero del mundo sucede lo mismo: en otoño de 2017, y a raíz de escándalo de abusos sexuales que se destapó, la productora de este filme, ya rodado, “borraron” a Kevin Spacey, actor que interpretaba a John Paul Getty, y lo sustituyeron por el más veterano (lo cual le viene muy bien al personaje) Christopher Plummer; por aquellas fechas la damnatio memoriae sobre Spacey se consumó con su despido de la serie televisiva House of Cards (Netflix), cuando ya se estaban escribiendo los guiones de la 6ª temporada, que se decidió entonces que será la última (habrá que ver, cuando se estrene, cómo “despejan” a Frank Underwood de la ecuación serial). Se rodaron con Plummer las secuencias en las que aparecía Spacey y se editó de nuevo para llegar a una fecha de estreno, en Estados Unidos, fijada en el el 25 de diciembre. Una rapidez admirable ante el resultado final: pues Christopher Plummer es prácticamente de lo mejor de esta película poniéndose en la piel de alguien tan detestable como John Paul Getty (1892-1976).



















