A tenor de gran parte de la filmografía de Todd
Haynes —qué tendrán los "Todds" que como Haynes, Field o, aunque algo ya
desaparecido, Solondz, que realizan películas interesantísimas—, uno
podría llegar a la conclusión que habría disfrutado haciendo películas
en los años 50. Su filia por el melodrama clásico y el homenaje a
Douglas Sirk en anteriores películas como Lejos del cielo (2002) o en la miniserie Mildred Pierce (HBO, 2011) es bien conocida y está presente en esta Carol, película basada en la novela El precio de la sal de Patricia Highsmith; su segunda novela tras el éxito de Extraños en el tren
y que, publicada bajo seudónimo, tiene algo de autobiográfico: como
Therese, la protagonista, Highsmith también trabajó durante una
temporada como dependienta en unos grandes almacenes; el encuentro fugaz
con una clienta le inspiró la trama de su novela que, por su temática,
levantó ampollas en la pacata sociedad estadounidense de los años 50.
Hasta varias década después Highsmith no anunció que era la autora de la
novela, que se reeditó con el título Carol.
La historia de amor entre Therese, la joven de escasos medios que sueña
con ser fotógrafa, y Carol, la dama de la alta sociedad que vive con
inquietud un proceso de divorcio, no podía dejar de atraer a Haynes, que
aceptó el reto de dirigir la adaptación cinematográfica a partir del
guion de Phyllis Nagy. El resultado es una hermosa película, hermosa,
delicada y no apta para quienes busquen un cine más "movido".
8 de febrero de 2016
5 de febrero de 2016
Crítica de cine: El renacido, de Alejandro G. Iñárritu
En 1971 se estrenó El hombre de una tierra salvaje,
película protagonizada por Richard Harris en la piel de Zachary Brass,
un trampero que, herido de gravedad por el ataque de un oso grizzly, es
abandonado por sus compañeros, que lo dan por muerto; Brass se recupera
de las heridas y dedica sus esfuerzos a vengarse de quienes le habían
abandonado. Este personaje existió en realidad: Hugh Glass, explorador,
cazador de pieles y “hombre de la frontera”, que en 1823 fue atacado por
una osa en el norte de la gran extensión de la Luisiana adquirida a los
franceses, en el territorio de los actuales estados de Dakota del Norte
y Dakota del Sur. Glass, que formaba parte de una expedición de
cazadores de pieles, quedó gravemente herido y sus compañeros creyeron
que moriría pronto. El comandante de la expedición decidió dejarle
atrás, al cuidado de dos de los hombres de la expedición, el joven Jim
Bridger y John Fitzgerald, para que le enterraran una vez falleciera.
Bridger y Fitzgerald empezaron a cavar la tumba de un Glass inmóvil y
aún vivo, pero un grupo de indios arikaras les sorprendió y huyeron,
dejando a aquel a su suerte. El malherido trampero sobrevivió contra
todo pronóstico y emprendió, a trancas y barrancas y con numerosas
heridas en el cuerpo, una odisea para regresar al campamento base, Fort
Kiowa (Misuri), a unos 300 km de distancia. Una vez “en casa” y
recuperado, Glass buscó a los hombres que le habían abandonado para
vengarse de ellos.
4 de febrero de 2016
3 de febrero de 2016
Crítica de cine: Spotlight, de Tom McCarthy
Cuando en 2012 Aaron Sorkin estrenó The Newsroom
en HBO la profesión periodística se le echó encima y fue bastante
inmisericorde con una serie que muchos (sorkinianos) esperábamos con
ganas y (en general) no (nos) defraudó. Las críticas se centraron en lo
"imposibles" que eran los personajes de la serie, en los diálogos
larguísimos, en un idealismo que para muchos estaba ya trasnochado. Pero
sobre todo subyacía un escozor: Sorkin les decía a los periodistas cómo
hacer su trabajo, pues no lo estaban haciendo bien. Ya el prólogo (antológico) ponía las cartas sobre la mesa y la "cruzada" particular de Will McAvoy (Jeff Daniels) en una "mission to civilize"
destacaba el deseo indisimulado de Sorkin por honrar la profesión de
periodista y apartarla de lo que consideraba mero cotilleo, el rumor
frívolo y el acoso a los famosos (lo que en la prensa escrita serían la
prensa amarilla y los tabloides). No, decía Sorkin, eso no es periodismo
y la primera temporada recogió diversos tratamientos de noticias en la
ficticia redacción del informativo que McAvaoy presentaba y cuya labor
homenajeaba a los grandes anchors
(presentadores) de los años cincuenta y sesenta: Chet Huntley, Edward
Murrow, Walter Cronkite. El rostro honesto de la información en un medio
tan denostado como la televisión. Por supuesto, se podrá decir, no es
lo mismo un informativo en televisión que el periodismo escrito, el de
los periódicos, el de toda la vida. Su labor es la misma pero al mismo
tiempo diferente en cuanto al medio: investigar, contrastar, informar
(publicar). Ese es el ideal, pero no siempre ha sido así. El periodismo
clásico, suele decirse, murió hace tiempo y hoy en día manda más el
director ejecutivo de una gran empresa que posee un periódico que el
director de dicho periódico. El escándalo de las escuchas ilegales
realizadas durante años por News of the World,
periódico sensacionalista británico que formaba parte del gigante News
International (propiedad de Rupert Murdoch), estalló en 2011, llegó
incluso a salpicar a Downing Street y forzó el cierre de un periódico
con más de siglo y medio de historia. Pero, se dirá también, una manzana
podrida no empaña la calidad de un cesto, y es cierto. Spotlight
de Tom McCarthy nos devuelve a aquellos periodistas de toda la vida y
enaltece un oficio que sigue siendo muy necesario hoy día.
Canciones para el nuevo día (1878/1107): "I'd Do Anything For Love (But I Won't Do That)"
Meat Loaf - I'd Do Anything For Love (But I Won't Do That)
Disco: Bat Out of Hell II: Back into Hell (1993)
2 de febrero de 2016
1 de febrero de 2016
Crítica de cine: La chica danesa, de Tom Hooper
He de admitir que desde que supe del rodaje de La chica danesa
mi pensamiento fue: “uf, qué pereza”. No por el tema sino porque me
temía una película más o menos convencional, exquisita en la fotografía,
con unas solventes interpretaciones, pero en general un producto neutro
que se limitara a ser una película “de época” y con un resultado más
bien discreto. Cada vez procuro saber menos de lo que se realiza, de
primeras imágenes colgadas en las redes sociales e incluso de tráilers.
También algunas fotografías de Eddie Redmayne “transfigurado” como Lili
Elbe, presentadas justo cuando el actor había ganado el Oscar a mejor
actor por La teoría del todo,
película que agudizaba aún más mi pereza, me dejaron helado. Me temía lo
peor y una vez estrenada la película no la tenía entre las que me
apetecía ver. Pero a veces los imprevistos te hacen cambiar de planes:
ayer quise ir a ver Spotlight,
pero la sesión ya estaba llena y en vez de esperar a la siguiente
decidí, ya que estaba en el cine, ver alguna otra cosa (no había mucho
que elegir) y sin pensármelo demasiado compré la entrada para esta
película. Y no salí descontento con la película, aunque con algunos
matices.
29 de enero de 2016
Crítica de cine: Creed. La leyenda de Rocky, de Ryan Coogler
Quién le iba a decir a Sylvester Stallone, en 1976, que el boxeador Rocky Balboa, personaje de su creación convertido (por encima de John Rambo)
en ídolo de una generación, seguiría teniendo un enorme tirón popular
cuarenta años después… hasta el punto de que una séptima interpretación
del mismo le granjearía un Globo de Oro como mejor
actor de reparto en 2016. Rocky, junto a la icónica secuencia subiendo
los escalones del Museo de Arte de Filadelfia y el tema “Gonna Fly Now”
de Bill Conti, ya son en sí una leyenda para los
nostálgicos del cine de los setenta (y ochenta), así como la historia de
superación de un boxeador desconocido y hecho a sí mismo que consigue
enfundarse el cinturón de campeón del mundo de los pesos pesados (al
final de Rocky 2, 1979) frente a su rival y luego amigo Apollo Creed (Carl Weathers). La saga siguió hasta llegar a Rocky Balboa (2006), con un personaje
maduro pero aún dispuesto a ponerse los guantes y subirse al ring… una
vez más. Seis entregas, pues, que cimentaron la fama de un personaje que
siempre gozó de la simpatía del público. Y, claro, cómo no hacerlo con
este héroe surgido prácticamente del arroyo, educado con un sistema de
valores que prioriza el esfuerzo constante, la camaradería y la familia
por encima de todo. El gran héroe americano…
28 de enero de 2016
Crítica de cine: La gran apuesta, de Adam McKay
La crisis financiera y económica que estalló
globalmente desde 2007-2008 y cuyas consecuencias aún seguimos sintiendo
(¿de un modo más liviano? ¿Hemos "salido", quizá, de la crisis) ha dado
pie a varias películas y documentales sobre sus orígenes, causas,
evolución... y sobre todo secuelas. Secuelas en la población mundial
"común" y no en quienes, tras décadas de prestidigitación bursátil y
burbuja inmobiliaria, se fueron de rositas. Al final quien ha acabado
pagando el pato no han sido la caterva de especuladores, banqueros y traders diversos, sino, como se concluye en La gran apuesta,
las clases medias y los más pobres (unos perdiendo sus casas y empleos y
otros siendo aún más pobres y marginados). Todo eso lo sabemos: lo
hemos sentido de cerca, consecuencias de una crisis que comenzó en
Estados Unidos y se extendió por gran parte del planeta, afectando sobre
todo a las grandes potencias económicas. Con un germen en 2007, lo que
se denomina ya como Gran Recesión estalló en septiembre de 2008 con la
quiebra del banco de inversiones Lehman Brothers, arrastrado al fango
tras la crisis de las hipotecas sub-prime que hizo pinchar una burbuja
inmobiliaria y dio paso a una crisis financiera, el colapso de empresas
aseguradoras y la caída en picado de muchos valores bursátiles,
generando a su vez más quiebras, despidos y que millones de
estadounidenses perdieran sus casas al no pagar las hipotecas. Entender
lo que sucedió desde agosto de 2007 y especialmente el otoño de 2008 es
algo que poco a poco se puede hacer, pero hacerlo fácilmente
comprensible para el lector o, en este caso, el espectador profano, es,
con todas las simplificaciones que se quiera en unos pocos personajes,
resulta una tarea aún más ardua. Y puede quedar la sensación de que se
ha logrado... en parte.
27 de enero de 2016
Canciones para el nuevo día (1873/1102): "The Hateful Eight (L'Ultima Diligenza di Red Rock)"
Ennio Morricone - The Hateful Eight (L'Ultima Diligenza di Red Rock)
Disco: The Hateful Eight - soundtrack (2016)
26 de enero de 2016
25 de enero de 2016
Crítica de cine: La juventud, de Paolo Sorrentino
Hay en el póster de esta película, una secuencia
ya muy avanzada la misma, que no deja de tener su reverso irónico.
Evocando aquella escena del libro bíblico de Daniel
sobre la púdica Susana, vemos a dos ancianos admirando el cuerpo
desnudo de quien en la cinta es Miss Universo. Hay más sorpresa y
desmemoria que lujuria en la mirada de estos dos hombres ancianos frente
a la exuberante de quien podría ser simplemente etiquetada simplemente
por su belleza física. Quizá también en el título de la película, La juventud,
subyace una ironía más: los protagonistas de la película son dos
ancianos que pasan un tiempo en un balneario en Suiza. Un director de
orquesta y compositor, ya retirado (Michael Caine), que reflexiona sobre
lo que ha significado la vida, sobre lo que ha hecho bien y
especialmente lo que ha hecho mal, y que en ese tramo final de lo que
será la existencia se siente más apático que con ganas de dejar un
legado, por muy inmaterial que éste pueda ser, por otro lado, un
director de cine de éxito (Harvey Keitel) que sigue en danza y ultima,
junto a un equipo de jóvenes guionistas, la que puede ser su última obra
(¿maestra?). El genio musical que lo ha dejado todo tras de sí (y se
niega a volver a llevar la batuta, aunque sea la mismísima reina de
Inglaterra quien se lo pida) y el que se resiste a dejar de crear
historias para el cine, un trabajo más que pueda ser interpretado por su
musa, una actriz también en la ancianidad (Jane Fonda). Ambos, Fred y
Mick, son amigos desde hace muchos años, incluso mantienen una relación
familiar, pues la hija de Fred (Rachel Weisz) está casada con el hijo de
Mick. Ambos "viven" en ese hotel-balneario de lujo en medio de los
Alpes suizos, que recuerda inevitablemente aquel que recreara Thomas
Mann en La montaña mágica (de
hecho, gran parte de las escenas del balneario se han rodado en el Hotel
Schatzalp de Davos, en el que se ubica la novela del aclamado autor
alemán); dejan pasar el tiempo, conviven con familiares y colaboradores
(Lena, la hija de Fred, también pasa un tiempo en el hotel) y se
interrelacionan con una sucesión de personajes a cual más peculiar: la
citada Miss Universo, un actor que prepara un papel que haga que el
público deje de mencionarle siempre un rol de robot que interpretó en
una película de éxito, un orondo sosías de Maradona (pero mucho, mucho,
mucho...), un misterioso matrimonio que apenas abre la boca en el
comedor, un niño que aprende a tocar el violín, un escalador con quien
entablará conversación Lena, etc. Vamos, se dirá, lo que te puedes
encontrar en un balneario de lujo en Suiza...
22 de enero de 2016
Canciones para el nuevo día (1870/1099): "Feel Like Funkin' it Up"
Rebirth Brass Band - Feel Like Funkin' it Up
Disco: Treme: Music From The HBO Original Series, Season 1 - soundtrack (2010)
21 de enero de 2016
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