24 de diciembre de 2012

21 de diciembre de 2012

Crítica de cine: Argo, de Ben Affleck

Que Ben Affleck ha resultado ser mejor director que actor, es algo que películas como Adiós, pequeña, adiós, The Town: ciudad de ladrones y la presente Argo han acabado por demostrar. Y que, como director, hay que seguirle la pista, es también otra certeza. Pero no poniéndole etiquetas (que si el nuevo "Clint Eastwood"...) y tampoco dorándole demasiado la pista. Con Adiós, pequeña, adiós descubrimos a un director con talento, confirmada con su siguiente película, en la que Affleck se ponía a ambos lados de la cámara. Lo mismo sucede con Argo, una película que recuerda (pero las comparaciones son odiosas) cintas ya clásicas del cine político de los años setenta como Todos los hombres del presidente o Network, o películas más recientes como Munich. Con todas ellas, y quizá con una pizca de Misión: imposible (la serie de televisión, especialmente), bebe Argo, aunque quizá a la postre no quede tan redonda. Nadie es perfecto, y Ben Affleck aún le queda trayectoria que recorrer y películas que ofrecernos. Pero mi curiosidad ya la ha azuzado.

Canciones para el nuevo día (1065/293): "You Should Be Dancing"

Bee Gees - You Should Be Dancing



Disco: Saturday Night Fever - soundtrack (1977)

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19 de diciembre de 2012

Reseña de La gran divergencia. Cómo y por qué llegaron a ser tan diferentes el Viejo Mundo y el Nuevo, de Peter Watson

¿Por qué el Eurasia y América han evolucionado de formas tan diferentes? ¿Y cómo se produjeron esos cambios? Estas son las preguntas de partida a las que trata de dar respuesta Peter Watson en La gran divergencia. Cómo y por qué llegaron a ser tan diferentes el Viejo Mundo y el Nuevo  (Crítica, 2012), un libro que bebe de diversas disciplinas (la historia, la antropología, la ciencia, la arqueología) y que a la postre deviene una obra de Gran Historia. La pregunta inicial no es baladí: a fin de cuentas, ¿por qué somos tan diferentes a uno y otro lado del gran charco? ¿Por qué la tecnología, las creencias, las formas de vida, las civilizaciones difieren tanto? Se ha aducido a menudo que la falta de elementos tecnológicos básicos como la rueda, la ausencia de sistemas de escritura o el uso de drogas psicotrópicas incidieron en un cierto «retraso» en el modo en el que las civilizaciones amerindias divergieron de modo tan radical respecto el viejo mundo euroasiático. La llegada de los europeos a América, el Descubrimiento de América en 1492, sería el punto de inicio para una nueva etapa de la historia universal, pero al mismo tiempo es el final de un largo período, que podemos iniciar en torno al año 15000 a.C., en el que «existieron en la Tierra dos poblaciones por completo separadas, una en el Nuevo Mundo, otra en el Viejo, ambas ajenas a la existencia de la otra. Es este un período histórico que hasta ahora no se ha considerado una era propiamente dicha, pero bastará un momento de reflexión para comprender lo insólito que fue y lo mucho que merece ser investigado» (p. 25).

Canciones para el nuevo día (1063/291): "Forever Young"

Alphaville - Forever Young



Disco: Forever Young (1984)

File:Alphavilleforeveryoung.jpg

18 de diciembre de 2012

Reseña de Enigmático Edipo. Mito y tragedia, de Carlos García Gual

En el principio fue el mito… Conocemos el mito de Edipo: hijo de Layo, rey de Tebas, y de Yocasta, se había profetizado que mataría a su padre, por lo cual fue abandonado, con los pies lacerados (de ahí su nombre), y recogido por Pólibo, rey de Corinto. Una vez adulto, temiendo cumplir la profecía con quien pensaba que era su padre, abandonó Cornto. En un encuentro preparado por el destino, en una encrucijada, Edipo mató a Layo y, tras resolver el enigma de la Esfinge (que asolaba Tebas con su mal), salvó la ciudad y se casó con Yocasta, sin saber que era su madre. Pasaron los años, Edipo y Yocasta tuvieron hijos, pero los dioses castigaron a Tebas por el parricidio cometido trayendo la peste y el dolor. Se descubrió la verdad, Yocasta se suicidó y Edipo se arrancó los ojos, desterrándose de Tebas para morir en la ignominia. Este era el mito. Reinterpretado. Reinventado. Como lo hizo Sófocles con Edipo rey, reinterpretando el mito. El mito se convertía en «la conquista de la verdad –el conocimiento de uno mismo– a costa del propio sufrimiento y en eso estriba la peripecia [péripeteia] trágica de su protagonista, inocente y criminal» (p. 245).

Canciones para el nuevo día (1062/290): "Valerie"

Mark Ronson ft. Amy Winehouse - Valerie



Disco: Version (2007)

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17 de diciembre de 2012

Crítica de cine: En la casa, de François Ozon

La literatura es libre, es ilusión, es magia, es mantenerte en vilo y dejarte llevar por la imaginación. La literatura escapa a los convencionalismos del papel, los márgenes, el estilo, las propias palabras en sí. Scheherezade salvaba su vida todas las noches contándole una historia al sultán; el resultado fueron los relatos de Las mil y una noches. A su manera, Claude Garcia (Ernst Umhauer), el joven alumno de Germain (Fabrice Luchini), se convierte en Scheherezade, pero no para mantenerse con vida, sino para narrar una historia que quisiera vivir/narrar/leer y que atrapa al espectador en la butaca. ¿Recordáis el concepto de storytelling que mencionaba a vueltas de La vida de Pi? Tenedlo en mente.

Dans la maison, que es el título original de esta película, bien podía ser un ejercicio de literatura sobre pantalla grande. François Ozon, flamante ganador de Concha de Oro en el último Festival de Cine de San Sebastián atrapa al espectador con una película basada muy libremente en una obra de teatro, El chico de la última fila de Juan Mayorga. Germain comienza a trabajar en un instituto francés como profesor de literatura francesa. Desencantado con unos alumnos que apenas son capaces de mostrar interés por la literatura o por siquiera escribir bien en francés, descubre a un alumno enigmático, Claude, de quien apenas sabe nada; sólo que se sienta en la última fila del aula ("desde puede verse todo") y que escribe redacciones con un estilo muy personal. Claude escribe sobre una familia, formada por un compañero de clase, Rapha (Bastien Ughetto), su madre Esther (Emmanuelle Seigner), una ama de casa frustrada y decoradora vocacional, y su padre también llamado Rapha (Denis Ménochet), un anodino oficinista agobiado por su trabajo.

Canciones para el nuevo día (1061/289): "Pour Some Sugar On Me"

Tom Cruise - Pour Some Sugar On Me


Disco: Rock of Ages - soundtrack (2012)

12 de diciembre de 2012

Crítica de cine: Una pistola en cada mano, de Cesc Gay

Cesc Gay es quizás actualmente uno de los directores y guionistas españoles cuyas películas siempre me interesan. Lo conocí con En la ciudad (2003), me sedujo de nuevo con Ficció(n) (2006) y acabó de conquistarme con V.O.S. (2009). Me gusta porque veo en él a un escritor. Sí, tras la cámara, pero un escritor. Sus guiones cuentan historias que suceden en ámbitos urbanos (exceptuando Ficció(n)), habitualmente una Barcelona muy reconocible pero no omnipresente. Los personajes son muy reales, te identificas fácilmente con ellos, con sus vivencias, sus defectos y también sus virtudes, aunque nunca llegas a juzgarlos con inquina. Son personajes, hombres y mujeres, que están ya en una etapa vital adulta, superados los treinta y tantos, con familias, con rollos varios, con miedos y ambiciones. Con Una pistola en cada mano los vemos, éstos u otros, una década después... y en muchos sentidos son prácticamente iguales, pero ya no son lo mismo. Las esperanzas e ilusiones de los años de bonanza económica han pasado factura. La etapa vital, superados o ceranos a los cuarenta, es otra. Los sentimientos son diversos pero sobrevuela por encima de todos ellos un hálito de fragilidad. 

Canciones para el nuevo día (1058/286): "Me and Mrs. Jones"

Billy Paul - Me and Mrs. Jones



Disco: 360 Degrees of Billy Paul (1972)

10 de diciembre de 2012

Crítica de cine: La vida de Pi, de Ang Lee

Quizás el tráiler de esta película lleve a pensar que "oh, cielos, otra película con moraleja... y además en un entorno de cuento indio con aire bollywoodiense". Y podría parecerlo. Pero estando Ang Lee (ya sabéis, el polifacético director de Sentido y sensibilidad, La tormenta de hielo, Hulk, Brokeback Mountain, Cabalga con el diablo o Tigre y dragón) tras la cámara, uno se plantea que, como mínimo, hay que darle una oportunidad a esta película. Basada en una novela de Yann Martel, Lee traslada a la gran pantalla un proyecto que parece dificilísimo plasmar en imágenes. Y con una historia que, en tres cuartas partes del metraje, tiene como protagonistas a un chico indio y un tigre sobre un bite salvavidas en medio del océano Pacífico. Pero si pudimos soportar y, a la postre, disfrutar con Tom Hanks dialogando con un balón de fútbol americano en una isla desierta, ¿por qué no hacer lo mismo con esta película?