12 de febrero de 2019

Crítica de cine: White Boy Rick, de Yann Demange

Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.

A mediados de los años ochenta del pasado siglo XX la ciudad estadounidense de Detroit, la “capital automovilística” del país en los años cincuenta, ya empezaba a ser una sombra de su pasado. La urbe que había contado con casi dos millones de habitantes en sus años dorados no levantó cabeza desde la crisis del petróleo de principios de los setenta y en 1990 apenas superaría el millón de residentes (actualmente son unos 680.000, aproximadamente). La criminalidad aumentó al mismo tiempo que entraban en crisis las grandes fábricas de automóviles (una crisis periódica, al ser este sector uno de los más fluctuantes en la economía estadounidense), y el tráfico de drogas y de armas se extendió por las calles al mismo tiempo que la ciudad entraba en barrena en cuanto a sostenibilidad económica (tocaría fondo con la bancarrota municipal de 2013). El cine de finales de los años ochenta se haría eco del fracaso de Detroit como ciudad y del auge de la criminalidad, con el caso paradigmático de RoboCop (Paul Verhoeven, 1987). Una oleada de delitos que en los años ochenta fue especialmente virulenta, con bandas organizadas de blancos y negros que pugnaban entre ellas por hacerse con el control de las calles. Precisamente es esta guerra urbana el escenario en el que transcurre la trama de White Boy Rick, cinta Yann Demange que no puede evitar sucumbir a sus propios deméritos y sin que sus virtudes, que no son demasiadas, logren brillar.
 

Canciones para el nuevo día (2667/1886): "Moondance"

Van Morrison - Moondance 

Disco: Moondance (1970)


18 de enero de 2019

Efemérides historizadas (XXXVI): 18 de enero de 1871 - proclamación del Imperio Alemán

Un 18 de enero de 1871 Guillermo I, rey de Prusia*, fue proclamado emperador alemán (Deutscher Kaiser) en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles. El acto era también la carta de presentación oficial del Imperio Alemán (Deutsches Reich), que formalmente existía desde que se aprobó la Constitución del nuevo Estado alemán, que entró en vigor el 1 de enero y en virtud de la cual la Confederación de la Alemania del Norte (Norddeutscher Bund) se transformaba en el Imperio. Este ente había surgido tras la disolución de la Confederación Germánica a raíz de la la guerra entre Prusia (y sus aliados alemanes) y Austria (y los suyos), que terminó con la victoria de la primera en la batalla de Sadowa (o Könniggrätz) en julio de 1866. La Confederación Germánica fue disuelta con la paz de Praga (23 de agosto de 1866) y en su lugar se formó la Confederación de la Alemania del Norte, es decir, la unión de 22 estados alemanes situados al norte del río Main (o Meno) bajo la égida del reino de Prusia y constituida como tal en abril de 1867. La Constitución del nuevo Estado –pues era precisamente eso, un nuevo Estado alrededor de Prusia– entró en vigor el 1 de agosto de dicho año y entabló inmediatamente relaciones con los demás estados alemanes del sur, es decir, los reinos de Baviera y Württemberg, y el gran ducado de Baden. La otra gran potencia alemana, Austria, realizaría también su propia reconversión, mediante el Compromiso austrohúngaro (Ausgleich en alemán, Kiegyezés en húngaro) de febrero de 1867 por el cual se creaba la Monarquía Dual, es decir, la creación del Imperio Austrohúngaro.