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30 de junio de 2016
29 de junio de 2016
28 de junio de 2016
27 de junio de 2016
24 de junio de 2016
23 de junio de 2016
Crítica de cine: Buscando a Dory. de Andrew Stanton y Angus MacLane
Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.
En 2003, y como ya suele ser habitual, Pixar conquistó a niños y adultos con la historia de un pez payaso padre, Marlin, que buscaba a su hijo Nemo,
capturado por un submarinista y que, al otro lado del océano, en
Australia, quedaba “retenido” en la pecera de un dentista. Marlin movió
viento y marea (y nunca mejor dicho) para cruzar el océano y encontrar
al pequeño Nemo (que, por su parte, trataba de escapar de la pecera con
la ayuda de una peculiar banda de peces y estrella de mar, también
“habitantes” de aquella pecera). Buscando a Nemo, que ya sabe el
lector que es la película de la que estamos hablando (quizá demasiado),
nos hablaba de un padre dispuesto a lo que fuere para encontrar a su
hijo, al mismo tiempo que ambos se encontraban a sí mismos en
situaciones de peligro; el hiperprotector Marlin aprendió a confiar en
Nemo y a darle rienda suelta para que aprendiera por su cuenta acerca de
las cotidianidades de la vida. Pero nos olvidamos de alguien fundamental en esa historia: Dory,
el pez cirujano azul con un problema de pérdida de memoria a corto
plazo (vamos, lo que se dice “tener memoria de pez”). Sin Dory, su
espontaneidad, sus locuras y su voluntad de “seguir nadando”, Marlin
quizá no habría encontrado a Nemo, o quizá le habría costado mucho más.
Dory se erigía en un personaje secundario con un enorme carisma y que
caló enseguida entre los espectadores. Pues he aquí que, trece años
después, Pixar, que hasta ahora no se había prodigado por las secuelas y
franquicias (y Cars 2 es una buena muestra de los riesgos de hacerlo)1,
presenta Buscando a Dory, cinta que convierte a Dory en protagonista
absoluta y a Marlin y Nemo en lo que podrían ser unos particulares
”mejores actores (peces) de reparto”. A Dory y su pérdida de memoria a
corto plazo.
22 de junio de 2016
21 de junio de 2016
20 de junio de 2016
17 de junio de 2016
16 de junio de 2016
15 de junio de 2016
14 de junio de 2016
13 de junio de 2016
Canciones para el nuevo día (1971/1200): "Marcha húngara nº 5"
Johannes Brahms - Marcha húngara nº 5
Disco: Brahms: Hungarian Dances / Dvorák: Slavonic Dances (1995)
12 de junio de 2016
Crítica de cine: Dos buenos tipos, de Shane Black
Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.
El espectador algo irónico puede que vea
los primeros minutos de esta película con esta idea en la cabeza (que no
necesariamente tiene que ver con lo que se ve en pantalla, pero, oye,
yo se la vendo…): el personaje que encarna un Russell Crowe pasado de peso y de vuelta de todo bien podría ser aquel que Bud White
que interpretara en L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997)… veinte
años después. El hecho mismo de que Crowe se reencuentre de nuevo con Kim Basinger en la pantalla (que no hace aquí de una Veronica Lake
madura), que la acción transcurra en un Hollywood menos glamuroso y que
el elemento cinematográfico forme parte también aquí de la trama (cine
porno, de hecho, frente a las femmes fatales del cine negro que
aparecían en el filme de Hanson) permiten que se pueda esbozar, durante
unos segundos, una sonrisa en quien se acomoda en la butaca, sabiendo
perfectamente que no, que Dos buenos tipos (Shane Black,
2016) no tiene nada que ver con aquella película. Pues ni el género es
el mismo ni tampoco el resultado. Pero podemos anticipar que el
espectador no saldrá del cine defraudado con esta película.
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