18 de septiembre de 2015
17 de septiembre de 2015
16 de septiembre de 2015
14 de septiembre de 2015
Canciones para el nuevo día (1776/1005): "Ni tú ni nadie"
Fangoria - Ni tú ni nadie
Disco: El paso trascendental del vodevil a la astracanada. Antología de canciones de ayer y de hoy (2010)
11 de septiembre de 2015
10 de septiembre de 2015
9 de septiembre de 2015
8 de septiembre de 2015
Canciones para el nuevo día (1772/1001): "Sex & Drug & Rock & Roll"
Denis Leary & The Heathens - Sex & Drug & Rock & Roll
Disco: Sex & Drug & Rock & Roll - single (2015)
7 de septiembre de 2015
4 de septiembre de 2015
Crítica de cine: Operación U.N.C.L.E., de Guy Ritchie
Los que ya peinan canas recordarán la serie The Man from U.N.C.L.E.
(NBC, 1964-1968) —acrónimo de United Network Command for Law and
Enforcement— y que por nuestros lares hispanos se tradujo como El agente de C.I.P.O.L.
(siglas de Comisión Internacional Para la Observancia de la Ley), una
agencia secreta internacional que hacía frente a una organización
(también secreta y también internacional ) llamada T.H.R.U.S.H otro
acrónimo —que a su vez significaba Technological Hierarchy for the
Removal of Undesirables and the Subjugation of Humanity—; vamos, como
los S.H.I.E.L.D. e Hydra de los cómics (y películas y series) de la
Marvel pero en clave de años sesenta y Guerra Fría. En aquella serie,
dos agentes, uno estadounidense, Napoleón Solo (Robert Vaughn), y otro
soviético, Ilya Kuryakin, unían esfuerzos para hacer frente a la amenaza
terrorista internacional. Ian Fleming, creador de James Bond, estuvo
entre quienes participaron en la concepción de la serie, pero su
prematura muerte le impidió continuar en ella. Tras la crisis de los
misiles de Cuba (1962), la amenaza de que bombas atómicas cayeran en
malas manos (si es que no estaban ya) propició la serie de NBC (con que
en cierto modo tenía un halo a lo James Bond (que también tiene su
organización enemiga con acrónimo: SPECTRE), del mismo modo que las
películas de este personaje tuvieron su cara B (más paródica) en Flint, agente secreto,
que inició una particular franquicia protagonizada por James Coburn
(y, que, a su vez, prefigura la serie Austin Powers a finales de los
años 90 del siglo XX y los primeros del XXI); en clave hispana tenemos
el cómic Anacleto, agente secreto,
creador Manuel Vázquez para Bruguera (y de la que se acaba de estrenar
su particular adaptación cinematográfica). Hay que ver, se podría decir,
el juego que han dado los espías en escala internacional y las
derivaciones. Y qué cool eran
los años sesenta, a pesar de la amenaza atómica. Claro, en cultura
popular pasamos de los beatniks a los hippies, pero también a los
cócteles, la minifalda, los elegantes trajes masculinos, las fiestas
exclusivas, el glamour del cine, los coches de marca... y la idea de que
ya que el mundo puede irse a pique en cualquier momento, pues pasémoslo
bien.
3 de septiembre de 2015
2 de septiembre de 2015
1 de septiembre de 2015
31 de agosto de 2015
28 de agosto de 2015
27 de agosto de 2015
26 de agosto de 2015
25 de agosto de 2015
Crítica de cine: Mr. Holmes, de Bill Condon
Bill Condon nos lo pone fácil para llevarnos a
una sala de cine: una película protagonizada por Sherlock Holmes, cómo
no nos va a seducir de esta manera. Recientes en la retina otros
Sherlock Holmes en las versiones para cine de Guy Ritchie con un
atrabiliario Robert Downey Jr. y para televisión a cargo de la BBC con
un actualizado Benedict Cumberbatch, Condon ofrece, a partir de la
adaptación de la novela corta de Mitch Cullin, A Slight Trick of the Mind (Un sencillo truco de la mente,
aunque la edición castellana recoge el título de la película), una
visión crepuscular del más famoso de los detectives privados: nos
situamos en 1947, Holmes tiene 93 años y su estado de salud es frágil,
tanto en cuerpo como en mente. Y es que ver a Sherlock Holmes con
lagunas de memoria (de las que es consciente y recoge puntualmente en un
diario, mediante trazos de pluma, o apuntando los nombres de personas
en los puños de las camisas para no olvidarlos cuando habla con ellas)
puede resultar chocante, acostumbrados como estamos a su prodigiosa
memoria y sus dotes de deducción. Pero ya veremos cómo estaremos
nosotros a los 93 años… Holmes (Ian McKellen) se ha retirado a una finca
en Sussex, cerca de los celebérrimos acantilados de Kent, y se dedica a
la apicultura, en compañía de un ama de llaves (espléndida Laura
Linney) y de su inquieto y perspicaz niño, Roger (Milo Parker). Pero la
memoria, aunque quebradiza, es persistente, al menos en apariencia, y el
recuerdo de un caso, sucedido casi treinta años atrás, atormenta a
Holmes: fue su último caso, tras concluirlo se retiró de la escena
pública. Una generación después (y en otros tiempos), Holmes trata de
resolver el caso, ya que intuye que entonces no lo hizo… o al menos lo
hizo en falso.
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