«El origen de todos nuestros errores es el miedo. Movidas por el viento grandes naciones se han comportado como bestias acorraladas pensando sólo en la supervivencia» (Henry Wallace).
Oliver Stone: la historia no contada de Estados Unidos es un
proyecto para repasar, en diez episodios, la historia de este
país desde 1939 y hasta 2012. En los primeros minutos del episodio
inicial, Stone explica qué motivaciones hay tras esta serie documental: considerándose un estudioso de la Historia, quiere
narrar aquella historia que, en su opinión, no se cuenta en las clases a
los jóvenes. Una historia de héroes y de otros que no lo fueron, aunque
fueron etiquetados como tales. Una historia del miedo y de la pérdida.
El miedo, continuando con la línea de argumentación que mostraba Michael
Moore en su documental Bowling for Columbine (2002), ha llevado al
pueblo estadounidense a ser la nación más armada del planeta y a
concebir el mundo como un lugar de enfrentamiento, antes que de
encuentro y colaboración. En el final del 4º episodio, Stone incide en
esta idea: «¿Por qué ese miedo? Se ha dicho que como americanos somos un
pueblo de inmigrantes en un nuevo país. Gente que de una forma u otra
ha escapado de la persecución, la pobreza y el miedo; y aunque separado
de todos por dos grandes océanos, seguimos siendo presa de ese miedo que
no cesa, incluso nuestros hijos y nietos. A los norteamericanos se nos
ha inculcado y nos hemos enamorado del mito de volver a empezar con una
nueva pureza en una nueva tierra; el mito de la excepcionalidad
americana en una nueva Jerusalén, la ciudad de la colina. Entonces, ¿es
necesario exagerar el miedo a la persecución del exterior, del
extranjero corrupto que siempre representa la maldad de lo antiguo? […]
El miedo y la incertidumbre son dos elementos inevitables en la vida
humana desde el principio de los tiempos; y se deben aceptar como
aceptamos el nacimiento y la muerte». Y la pérdida de los valores fundacionales y de la esperanza de una nación que volvió a abrirse al mundo, tras la etapa aislacionista posterior a la Primera Guerra Mundial, pero esta vez con la idea de dominarlo frente al enemigo comunista.


















