18 de febrero de 2012

Reseña de Anatomía del Tercer Reich. El debate y los historiadores, de Álvaro Lozano

En una reseña de La Alemania nazi de Álvaro Lozano (Marcial Pons, 2008), comentaba las virtudes de un libro general, sintético y necesario sobre el Tercer Reich. Es uno de los temas más atractivos en el panorama historiográfico actual: más de cuarenta mil títulos sobre un período de la historia alemana breve (1933-1945) pero que ha dejado una huella imborrable en la historia de la humanidad. Es fácil decir frases ampulosas como ésta, pero qué duda cabe que el período nazi ha marcado a varias generaciones; hoy en día seguimos espeluznándonos ante el horror de los millones de asesinatos, ante la fascinación que una nación sintió por un líder carismático, ante las consecuencias para toda Europa sobre las ansias expansionistas de unos dirigentes. Se ha escrito mucho, muchísimo, sobre el régimen nazi, sobre sus fundamentos, sus flaquezas, sus líderes, su modernidad o su barbarie, su éxito y su derrota más absoluta. Son muchos los temas que rodean al Tercer Reich, no siendo menor la cuestión (todo un universo en sí misma) del Holocausto. ¿Qué han debatido los historiadores al respecto, desde sus inicios y hasta la actualidad? ¿Cuáles han sido los principales temas de discusión? ¿Cómo ha evolucionado el estudio del nazismo como ideología y como Estado racial, xenófobo, expansionista y, por qué no decirlo, moderno?

Crítica de cine: Shame, de Steve McQueen

Cuerpos en movimiento, dejándose llevar por el frenesí sexual, contrayéndose, estirándose, llegando al clímax. En Shame, Steve McQueen (no, no es un nombre artístico, así se llama el director de esta película, que además no tiuene ningún parecido fisico con el protagonista de La gran evasión, ni siquiera comparten el mismo color de piel) se centra especialmente en el cuerpo humano mientras practica el sexo. No he visto Hunger (¿se estrenó en España?), su anterior película, y que tenía como trama principal la huelga de hambre de Bobby Sands, miembro del IRA, en la cárcel, y como tema de fondo un cuerpo en descomposición. Aquí es el sexo como leitmotiv, como elemento provocativo y provocador; la adicción al sexo como tema de fondo y que enmascara, en realidad, una carencia emocional grave por parte de un hierático Brandon Sullivan (Michael Fassbender), aparente ejecutivo de éxito. Y unos planos epiteliales como técnica cinematográfica (¿se me va la pinza comentando la película?).

17 de febrero de 2012

Reseña de El hermano de Lenin, de Philip Pomper

[14-VI-2010]


En mayo de 1887 un grupo de jóvenes estudiantes de la universidad de San Petersburgo fueron ejecutados en la fortaleza de Schlüsselburg, situada a unos cuarenta kilómetros de la capital rusa. Dos meses antes, estos estudiantes trataron de asesinar al zar Alejandro III lanzando bombas contra su carruaje. La fecha elegida tenía su simbolismo: un 1 de abril de 1881 fue asesinado con el mismo método Alejandro II, el padre del zar al que pensaban matar entonces. Considerados terroristas, los estudiantes fracasaron, siendo interceptados por la policía. El asunto quizá no tendría mayor trascendencia, máxime si no consiguieron sus propósitos, pero entre los ejecutados, considerado de hecho uno de sus principales cabecillas, estaba un joven tímido pero con voluntad de hierro, Alexandr Uliánov (1866-1887), hermano mayor de Vladimir Ilich Uliánov (1870-1924), quien con el tiempo sería conocido como Lenin y… bien, creo que no hacen falta mayores presentaciones. Uno de los clichés habituales sobre Lenin es que decidió dar el paso a la revolución a raíz de la muerte de su hermano. Se llevaban cuatro años y, de hecho, aunque Vladimir idolatraba a su hermano durante su infancia, en el momento de la muerte de de Alexandr, Sasha para sus familiares, el joven Vladimir (Volodia en petit comité familiar) estaba más distanciado de él. Y, sin embargo, treinta años después de la ejecución de Sasha, Lenin vengó su muerte ejecutando a toda una familia: los descendientes de Alejandro III, es decir, el zar Nicolás II y su familia.