Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.
¿Qué diría Orson Welles si supiera que después de su muerte Estados Unidos tuvo un presidente negro y que ahora se sienta en el Despacho Oval otro que se cree Charles Foster Kane? ¿Qué diría ante elementos de la tecnología, cámaras y teléfonos móviles, que permiten hacer películas con una facilidad inimaginable en su época? ¿Qué diría quien siempre tuvo una fascinación por la imagen al respecto de que la vida es cada vez más visual en estos tiempos actuales? ¿Qué diría ante Internet, la “magia negra” moderna, y qué películas habría rodado al respecto? ¿Cómo, en última instancia, vería ahora el mundo Orson Welles? Son algunas preguntas que Mark Cousins se plantea –y que le plantea directamente al propio personaje– al inicio de La mirada de Orson Welles, documental presentado en el Festival de Cannes de 2018 y que, por fin, llega a nuestras salas; cierto que en muy pocas, de hecho: en Barcelona sólo se emite en una de las salas de los cines Verdi). Un documental que llega en un momento dulce en cuanto al género y a "miradas" de cine: al que sobre Ingmar Bergman presenta y codirige Margarethe von Trotta, y que se estrenó hace una semana, añadiremos, el próximo 2 de agosto, el que Peter Bogdanovich ha realizado sobre Buster Keaton... y que comentaremos en su momento.



















