* Esta reseña parte de un informe de la edición francesa del libro.
Los principales jerarcas de la Alemania nazi,
Adolf Hitler al margen, también eran padres de familia y tuvieron hijos.
Ellos fueron capturados y se enfrentaron a la justicia en los procesos
de Núremberg en algunos casos (Hermann Göring, Hans Frank, Albert Speer,
Rudolf Hess) y en otros procesos (Rudolf Höss); otros se suicidaron al
ser capturados (Heinrich Himmler) o huyendo de un Berlín ocupado por los
rusos (Martin Bormann); y otros huyeron con éxito y vivieron escondidos
en el extranjero (Josef Mengele). Todos tuvieron hijos y estos vivieron
de una manera u otra con el estigma de un apellido y el recuerdo
constante de unos crímenes. Otros niños no tuvieron esa suerte: Joseph
Goebbels no permitió que sus hijos sobrevivieran al fin del Reich nazi y
los hizo morir, «dulcemente», y en connivencia con su esposa, dándoles
cápsulas de cianuro. Hijos de nazis (La esfera de los libros, 2017), obra de la abogada penalista Tania Crasnianski, se centra en
los hijos supervivientes de destacados líderes nazis. Hijos que en
algunos casos vivieron en su infancia el régimen nazi y la guerra, y que
en la posguerra vivieron con un apellido que para el mundo entero los
delataba como hijos de asesinos y perpetradores del Holocausto.
Crasnianski ha investigado en libros, artículos, diarios, cartas y
entrevistas a estos hijos de nazis, para poder indagar en cómo el
estigma les ha marcado de diversas maneras y cómo algunos han
reivindicado el recuerdo paterno y otros han tratado de superarlo.
















