21 de febrero de 2016

Crítica de cine: ¡Ave, César!, de Ethan y Joel Coen

Crítica publicada previamente en Fantasymundo.

Ethan y Joel Coen vuelven a la comedia con fuerza y lo hacen con una película que echa la vista atrás: la etapa final de los años dorados de Hollywood y del studio system, y la lejana amenaza de la televisión. Unos años cincuenta en los que, precisamente cuando la pequeña pantalla empieza a ser un electrodoméstico habitual en los hogares estadounidenses, las grandes compañías cinematográficas (las majors) apuestan por presentar películas de entretenimiento masivo: abundan los wésterns, se ponen de moda las películas de sirenas y nadadoras sincronizadas (Esther Williams triunfa), y se apuesta por el péplum, las “películas de romanos”. Ya Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951) había inaugurado la década con un cine que aunaba la ambientación histórica con una mirada “canónica” a los primeros tiempos del cristianismo; Ben-Hur (William Weyler, 1959) sería la película de este tipo más exitosa (y galardonada) de la época; aún se harían más péplums en la década de los años sesenta, pero ya no tendrían un éxito tan rotundo y Hollywood paulatinamente abandonaría este género. La televisión, para entonces, se había convertido en la gran rival del entretenimiento de masas y la manera de hacer películas de los grandes estudios formaría parte del pasado.

19 de febrero de 2016

Crítica de cine: Deadpoool, de Tim Miller

Crítica publicada previamente en Fantasymundo.

La factoría Marvel no descansa y su producción es un no parar. Para un espectador que no sea un fan de los cómics (que es mi caso, por ejemplo), la sensación de perderse entre las diversas sagas y franquicias, lo que acaba por conformar su particular universo cinematográfico, puede derivar a una cierta saturación. A la espera de que continúe la saga Vengadores con Capitán América: Guerra civil, a estrenar el próximo mes de mayo, otros filones de la producción marvelera llegan también a nuestras pantallas: en este caso, Deadpool, spin-off de la serie X-Men. El personaje del mercenario bocazas creado por Rob Liefelf y Fabian Nicieza había aparecido en el cómic en 1991. Ryan Reynolds ya lo había interpretado anteriormente en X-Men Orígenes: Lobezno (2009) y caló lo suficiente como para que se proyectara replantearlo de cara a una derivación de la serie (como se hizo con el propio Lobezno). Con Reynolds en el saco, se contrató a Paul Wernick y Rhett Reese para elaborar un guion que debía reformular el personaje, y a Tim Miller para dirigir la película. La idea era expandir al máximo el componente cómico del personaje y su tendencia a “romper la cuarta pared” (dirigiéndose constantemente al espectador, como Frank Underwood en House of Cards). Un problema añadido era cómo presentar la película en las salas de cine: es decir, qué clasificación de edades tendría; finalmente se anunció que tendría una clasificación “R” en Estados Unidos, es decir, para mayores de 17 años (y mayores de edad en otros países). Y no es una cuestión baladí: el grado de violencia explícita e incluso gore, los desnudos y el lenguaje malhablado que tiene el cómic original forzaba a considerar esta película para un público adulto o a suavizar el tono para rebajar la edad de los espectadores que pudieran verla, opción que de entrada no estaba contemplada. Deadpool es y será en la gran pantalla como ha sido en el cómic.

Canciones para el nuevo día (1890/1119): "Take It Easy"

Eagles - Take It Easy



Disco: Eagles (1972)