En Alemania, año cero (1948). Roberto Rossellini
cuenta la historia de Edmund, un niño de 12 años que trataba de
sobrevivir en un Berlín en ruinas. O mejor dicho, la historia del
Berlín de posguerra a través de los ojos de un niño que toda su vida ha
vivido bajo el nazismo. Y el neorrealismo de la película, como en Roma,
ciudad abierta (1945), se centraba en los sentimientos, sensaciones y
expresiones de un personaje en un mundo devastado por la guerra. Edmund
luchaba por sobrevivir y por ayuda a su familia pero su final, en soledad y sin apenas abrir la boca para gritar, era el corolario del
final de una era y el inicio de nuevos tiempos. Un año cero comenzaba en
1945, pero no sólo en la Alemania en ruinas: el mundo entero parecía
(re)nacer de nuevo. Parecía, pues de las cenizas del nuevo mundo no
podía nacer otro prístino e inmaculado, por mucho que lo intentaran los
vencedores, y se producía una sucesión de venganzas, hambre y regresos
al hogar. Venganzas espontáneas y castigos legalizados; hambre entre los
derrotados y racionamientos que en la Inglaterra vencedora habrían de
durar hasta 1952; movimientos de población que supondrían rehacer, y
esta vez hasta el fondo, la Europa de las nacionalidades.
Con su primera temporada, Utopia (Channel 4,
2013) mostró suficientes alicientes como para erigirse en una serie del
año 2013. Quedamos atrapados, sobre todo, por un episodio piloto –y un
inicio que nos dejaba sin aliento–, en el que nos preguntábamos dónde estaba Jessica Hyde, y seguíamos la huida de cuatro personajes en pos de un
cómic. Un cómic maldito que trazaba la senda de un virus que podía
reducir la fertilidad de la especie humana y que, por tanto, planteaba
un exterminio encubierto de la humanidad. El capítulo final destapaba la
conjura, separaba a los forzosos cuatro amigos y dejaba a Jessica en
manos de quienes la habían perseguido, en especial de esa maquiavélica
mujer, Milner, que descubría que la propia Jessica era portadora del
virus. Nos quedamos con ganas de más, aunque la temporada tuviera unos
episodios intermedios en los que el ritmo declinaba. Pero nos interesó
la estética comiquera –esos colores vivos–, la parafilia conspiranoica y
distópica y el rol prácticamente de videojuego de unos personajes que
tenían que superar pruebas para desenredad la madeja, comenzando por la
propia Jessica Hyde. Un año y medio después, ha llegado una segunda
temporada que se ha iniciado con dos episodios en una misma semana y
que, ya de entrada, suponen el mejor arranque serial de este verano.
Cuando te invitan a un encuentro de bloggers con
las autoras de una novela y has tenido tiempo de leerla con calma y
buenas dosis de entretenimiento, en cierto modo juegas con ventaja. Y si
además el encuentro es en petit comité, con otros bloggers (Anika Entre Libros, Lecturalia, El Placer de la Lectura o blogs particulares como
el de Daniel Jérez), tienes la oportunidad de estar cerca de las
autoras, percibes que ella están deseando hablar con lectores de primera
mano, el placer aumenta. Y eso es lo que sucedió el pasado jueves 10 de
julio en la sede de Grijalbo en Barcelona, donde unos cuantos elegidos
pudimos charlar un buen rato como Susana Tosca y María Soto, autoras de
Corona de damas. La sorpresa (anunciada vía e-mail, con lo cual no era
tan sorpresa) es que además habría un equipo de Barcelona TV, del
programa Connexió Barcelona, lo cual añade un componente extra de
interés, pues lectores barceloneses que en ese momento estuvieran viendo
la televisión vieron, aunque fuera por unos escasos minutos, ese
encuentro. La novela ya la reseñé hace unos días, toca el turno de
comentar el encuentro con las autoras.