1 de mayo de 2012

Reseña de El patio dormido de Mª José Galván


Un patio. Una muerte absurda. Cuatro comunidades de vecinos. Un problema. Y nueve meses por delante. Este es punto de partida de El patio dormido, ópera prima de Mª José Galván (Edicions Evohé, 2011), una, hasta cierto inclasificable novela y, a la postre, una de novela que te sorprende, te hace sonreír y te pega de lleno en el plexo solar. Y todo en 367 páginas.

Un muchacho, Julio, fallece en el patio en el que confluyen cuatro edificios de un barrio de Madrid. La muerte del chico, hijo único, deja huérfanos a sus padres y plantea la necesidad de que alguien pague por la muerte de un joven que tuvo la mala suerte de morir en un patio desvencijado, descuidado y prácticamente olvidado por cuatro escaleras de vecinos. Se presenta una denuncia contra las cuatro comunidades, se deben depurar responsabilidades, alguien debe pagar por una negligencia. El dolor de unos padres frente a la desidia de unos vecinos, cada uno a su manera. La incomprensión en estado puro.

Galván consigue, desde el principio, que su novela sea familiar para todo tipo de lectores. Conmigo, al menos, lo ha conseguido. Me he sentido identificado con las vivencias en esas cuatro comunidades de vecinos; ¿quién no podría comentar, chafardear, susurrar, denunciar o clamar ante todo tipo de situaciones vividas en comunidades de vecinos (y eso que llevo viviendo, desde la cuna, en un edificio de alquiler). Conseguida la complicidad del lector, la novela sorprende por un maravilloso collage lingüístico. Nos quejamos a menudo de que se usa poco vocabulario, o siempre el mismo, en la actualidad (y ya no hablemos de las generaciones más jóvenes). El libro de Galván es un alegato por el lenguage, por el uso de un riquísimo y variado vocabulario, por el juego de registro lingüísticos, por la variedad de tonos, maneras de hablar, expresiones... que básicamente son las que encontramos en cualquier comunidad de vecinos. Así, pues, desde el principio conectas con una trama, rica en matices y detalles, y con un estilo narrativo, poliédrico, coral como la propia novela. Porque, y vamos con la tercera razón para disfrutar de este libro, la novela recoge un amplio tapiz de personajes, todos con su manera de ser, con un toque personal que les hace únicos. Difícil papeleta, amigos, construir una novela coral en la que se mantenga el equilibrio. Y eso que, paulatinamente, Amalia, una de las vecinas, improvisada y a contravoluntad presidenta de una de la comunidades, se erige, entre el polivalente elenco "interpretativo", en una progresiva protagonista, asumiendo una parte importante de la acción narrativa, y llegando a un clímax que, no por menos esperado, deja de impactar. 

Descubrirá el lector (en realidad, confirmará) que el ser humano es complejo, egoísta, solidario, generoso, miserable... la condición humana, que dirían los clásicos, pues de eso se trata al fin y al cabo. Cómo somos los seres humanos, cómo nos enfrentamos a los problemas, a un escollo, a la soledad, a la incomprensión, a la vida, en última instancia. Mucho se puede aprender de una tragedia en el patio escondido de varias comunidades de vecinos: algo bueno, pero especialmente bastante de lo malo. Y no es ésta precisamente una reflexión negativa, pero... ya sabemos cómo es el ser humano. Por otro lado, Galván nos sorprende con un conocimiento prácticamente enciclopédico dee la ley de la propiedad horizontal, de cómo funcionan una comunidad de vecinos, de cómo actuar ante una demanda...

Qué queréis que os diga a estas alturas: conseguid esta novela, disfrutadla, emocionáos con algunas secuencias, reíros con otras, manteneós enganchados a lo que sucede en la mayoría. Y maravilláos por el talento de una autora que, sin hacer ruido pero trabajando poco a poco, consigue crear una personalísima voz narrativa. Probablemente si me pongo a pensar y dejo pasar unos días, le encontraré defectos a la novela, pero hoy no. Hoy sólo me quito el sombrero ante una soberbia primera novela. Y esperando más de esta autora, que ya nos conquistó con "El cuento de otoño", el relato vencedor del III Concurso de Relatos Históricos Hislibris (2011). Y sin necesidad de amiguismos: no los necesita esta autora.

Por último, para la autora, sólo me queda una palabra: ¡gracias!

30 de abril de 2012

Crítica de cine: The Pelayos, de Eduard Cortés

Pues se puede resumir en una frase: Ocean's Eleven a la española. ¿Mejora esta versión la versión de La cuadrilla de los once? A ratos. Al menos Vicente Romero no saca cojones a cascoporro, que podría haberlo hecho y que suele ser lo habitual en este actor últimamente en sus interpretaciones. Y como la cosa va de once, vamos allá.

Primer y fundamental problema: poner a Daniel Brühl de director de esta peculiar banda de desbancadores (legales) de casinos: no me creo su personaje y menos aún un su actuación (de pronto he tenido que apareciera con una cerveza en la mano diciendo mon amour). Segundo problema: ¿por qué Lluís Homar, como el patriarca del clan (¿por qué lo llaman así, por cierto?) no tiene mayor protagonismo?; porque es el inventor del método y al espectador le queda la curiosidad de por qué no se ha profundizado en las diversas vidas de Gonzalo García-Pelayo. Tercer problema: Miguel Ángel Silvestre se nota que se lo ha pasado en grande rodando esta película, y el espectador disfruta con su vis cómica, ¿pero su personaje no tenía más enjundia? Cuarto problema: ¿no se le va la mano a Eduard Cortés con el entusiasmo en ocasiones adolescente de la trama? Quinto problema: ¿por qué seguimos abusando de las escenas de cama si no vienen muy a cuento? Sexto problema: ¿por qué Oriol Vila lleva esas gafas tan horrorosas? Séptimo problema: el guión daba para más, ¿o es una sensación mía? Octavo problema: ¿por qué Eduard Fernández sólo muestra una cara en esta película?; me ha recordado al Sweeney Todd de Johny Depp. Noveno problema: ¿por qué la hija menor cambia tan radicalmente de opinión en el tramo final? Décimo problema: ¿de dónde han sacado a la china?

Undécimo problema, que no es tal: ¿por qué, a pesar de todo, la película me ha entretenido tanto? ¿Tan bajas eran mis expectativas? ¿O quizá he conectado con la trama, a pesar de sus deficiencias? Y eso que tenía a mi lado en la fila del cine a cuatro treintañeras que parecían adolescentes...

Canciones para el nuevo día (900/128): "With or without you"

U2 - With or without you


Disco: The Joshua Tree (1987)

29 de abril de 2012

Reseña de Napoleón, de Jean Tulard


Uno de los mejores libros de los últimos años sobre el período napoleónico es La Europa napoleónica, 1792-1815, de Esteban Canales (Cátedra, 2008). Un libro que pone al personaje en su contexto, recogiendo, cómo no, el aspecto militar, pero no sólo esto (para tal cuestión, y con largueza, ahí está el librazo de David Chandler), y que, además de la etapa final de la Revolución Francesa, incide en Napoleón como actor, protagonista, director y leyenda. Y en los países que dominó, en los países que se le enfrentaron (especialmente Inglaterra, al que se dedica, si no me falla la memoria, dos capítulos), en el legado revolucionario y napoleónico y, por supuesto, en Napoleón Bonaparte como persona, general, estadista y soberano. Por tanto, el libro de Jean Tulard, Napoleón (Crítica, 2012), que es el tema de esta reseña (y no otro), me recordó en su lectura la realizada hace unos pocos años del libro de Canales. 

28 de abril de 2012

Crítica de cine: Los Vengadores, de Joss Whedon

Pues ya la hemos visto. Los comiqueros la disfrutarán, buscarán (y encontrarán) innumerables referencias del mundo Marvel. Y los que vieran las películas de cada uno de los personajes (al menos de los que se ha hecho versión cinematográfica) encontrarán una línea argumental: Iron Man, Thor, Capitan América. El primer vengador,... porque precisamente esta película coge mucho de las citadas, construye una película que parte de esos detalles y crea un megablockbuster apto para todos los públicos... decepcionante en cuanto a la búsqueda de una película con una trama sólida.