11 de agosto de 2017

Crítica de cine: Emoji: la película, de Tony Leondis

Crítica publicada previamente en Fantasymundo.

Cuando el diseñador japonés Shigetaka Kurita creó el primer emoticón de carita sonriente (emoyi, en japonés) en 1999, quizá no era consciente del universo ideogramático que se expandiría en los años posteriores en los teléfonos inteligentes y demás parafernalia tecnológica. Probablemente tampoco se habría imaginado entonces que las caritas amarillas y derivaciones posteriores que expresan sentimientos y emociones de todo tipo acabarían por ser carne de película; y una película de animación, por supuesto, el género idóneo para desarrollar una trama para todos los públicos, incluidos los más pequeños de la casa. Si hemos visto coches que hablan y tienen vidas propias en un mundo de coches (la saga Cars) o incluso ciudades modernas habitadas exclusivamente por animales (Zootrópolis, 2016), por qué no un mundo de emoticonos: Textópolis, la ciudad en la que viven los emojis a la espera de que el usuario del teléfono móvil decida escogerlos y concederles su momento de gloria, con toda probabilidad efímera, pues lo que en un minuto es novedoso, fresco y divertido pronto pasa a ser algo pasado de moda (apunten reflexión sobre la fugacidad tecnológica en los tiempos modernos). Y a grandes rasgos esa es la premisa con la que parte Emoji: la película, cinta de animación para estos días caniculares que, confiamos, pase sin mayor trascendencia por las salas de cine.

Canciones para el nuevo día (2275/1504): "Killing Me Softly With His Song"

Roberta Flack - Killing Me Softly With His Song

Disco: Killing Me Softly (1973) 

4 de agosto de 2017

Crítica de cine: La decisión del rey, de Erik Poppe

Crítica publicada previamente en el portal Fantasymundo.
 

Acostumbrados como estamos ya a las series nórdicas, todo un género en la ficción serial, el cine procedente de Noruega suele estilarse menos por nuestros lares y por ello todo estreno de un filme realizado en dicho país resulta un soplo de aire fresco en la cartelera cinematográfica; y más aún si cabe con un tema siempre atractivo como es la Segunda Guerra Mundial, todo un aliciente para el espectador más o menos bregado en la materia. La decisión del rey (Kongens Nei en el título original) es una metódica reconstrucción de la invasión de Noruega por parte de la Alemania de Hitler el 9 de abril de 1940 y la respuesta de su Gobierno y, sobre todo, del monarca Haakon VII; una invasión que, bajo el nombre clave de Operación Weserübung, también atacó a Dinamarca (que tardó apenas unas horas en rendirse) y presentó la excusa de que se temía que Reino Unido y Francia invadieran Escandinavia. De hecho, esta invasión fue el inicio de la Blitzkrieg alemana –la mitificada Guerra Relámpago–, que continuaría el 10 de mayo con la ofensiva alemana sobre Luxemburgo, Bélgica, Países Bajos y Francia: la conquista de Europa occidental por Alemania, que obligó a los británicos, entre el 26 de mayo y el 4 de junio, a evacuar el continente desde Dunkerque. La invasión de Noruega tendría un corolario particular y trascendental para los británicos: ante la derrota británica en el litoral noruego, dimitió el primer ministro Neville Chamberlain, que cedió el puesto al combativo Winston Churchill (por entonces Primer Lord del Almirantazgo y quien también era responsable de las operaciones navales en Noruega). Es curioso como en este 2017 se suceden una serie de películas ambientadas en 1940, como Dunkerque de Christopher Nolan, Su mejor historia de Lone Scherfig y esta producción noruega; para enero del próximo año está previsto el estreno en España de La hora más oscura, con Gary Oldman en la piel de Churchill en aquel convulso mes de mayo de 1940.

Canciones para el nuevo día (2270/1499): "Just Dance"

Lady Gaga ft. Colby O'Donis - Just Dance

Disco: The Fame (2008) 

27 de julio de 2017

Canciones para el nuevo día (2264/1493): "Uptown Funk"

Sly5thave & The Clubcasa Chamber Orchestra - Uptown Funk

Disco: Uptotwn Funk f/ The Clubcasa Chamber Orchestra - single (2015)

 

21 de julio de 2017

Crítica de cine: Dunkerque, de Christopher Nolan

El tiempo es un concepto que Christopher Nolan ha “gestionado” de diversas maneras en su filmografía. En Memento, la trama se cuenta de manera no lineal, con flashbacks y forwards en los que la acción “avanza” a la inversa. En Origen (Inception), una camioneta “tardaba” 45 minutos en caer desde un puente a un río y el tiempo se “dilataba” a medida que los personajes “profundizaban” en los sueños dentro de los sueños. En Interstellar, el viaje a través del espacio causa estragos, de modo que el tiempo se dilata tras atravesar un agujero de gusano, y lo que sucede en una hora en un planeta es mucho más largo (años, de hecho) en la Tierra. Todo ello, de alguna manera u otra, también se percibe en un filme de género histórico-bélico como es Dunkerque, en el que Nolan recrea la evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica (FEB) y de parte del Ejército francés desde las playas de esta ciudad del norte de Francia entre el 26 de mayo y el 4 de 1940, como consecuencia de la derrota de los aliados ante el avance de la Wehrmacht alemana (la Blitzkrieg), iniciado tres semanas antes. Arrinconados en las playas de Dunkerque y alrededores, la Operación Dinamo fue un hito, un esfuerzo por salvar a casi 350.000 soldados (dos tercios eran británicos) y hacerlos regresar a Inglaterra, y en el que la Royal Navy británica contó con la ayuda de una flotilla de pequeñas embarcaciones civiles. 

Canciones para el nuevo día (2260/1489): "La siesta"

The New Raemon - La siesta

Disco: La dimensión desconocida (2009)

15 de julio de 2017

Crítica de cine: Cars 3, de Brian Fee

Crítica publicada previamente en Fantasymundo.

Dentro del universo Pixar, Cars (John Lasseter y Joe Ranft, 2006) no es una de sus mejores películas, pero sí de las más exitosas; no suele destacar en listados y ránkings diversos pero los niños, que pasan de las críticas, la adoran (¿será por eso de que unos coches animados hablen?). En cambio su secuela, Cars 2 (John Lasseter y Brad Lewis, 2011) no genera discrepancias: no conectó con el público y decepcionó, aunque económicamente le salió rentabilísima a los estudios de animación; probablemente el protagonismo de Mate cansó a un público que sintonizaba más con las peripecias de Rayo McQueen, que asumió entonces un rol secundario en una película con la que Lasseter quiso homenajear el cine de espías. Seis años después del bache de la segunda entrega, sabiendo perfectamente Disney que iremos a verla y que Mattel venderá millones de juguetitos de los personajes, se estrena la tercera parte de la franquicia, en la que Lasseter cede la dirección al animador gráfico de las dos primeras películas, Brian Fee. Cars 3 aprende de las lecciones del fracaso de su antecesora y regresa a sus orígenes: la competición automovilística y la “familia” que Rayo McQueen (Owen Wilson en la voz original) conoció en Radiador Springs en el primer filme (y la que queda por conocer).

14 de julio de 2017

Crítica de cine: Su mejor historia, de Lone Scherfig

Crítica publicada previamente en Fantasymundo.

La Segunda Guerra Mundial se luchó en muchos frentes y uno de ellos fue el cine de propaganda. Con esta etiqueta podemos evocar la labor de cineastas, guionistas y actores en ambos bandos que crearon y participaron en filmes para mantener y elevar la moral en el frente doméstico, en la retaguardia. Alemanes y estadounidenses, especialmente, jugaron un rol predominante, los primeros desde antes de que estallara la contienda (y con el empeño del ministro de Propaganda Joseph Goebbels y los estudios UFA) y los segundos una vez entraron en ella en diciembre de 1941. Al respecto de estos últimos, recientemente Netflix ha emitido la estupenda miniserie documental La guerra en Hollywood (Five Came Back: A Story of Hollywood and the Second World War), en la que cinco directores contemporáneos (Steven Spielberg, Franciss Ford Coppola, Guillermo del Toro, Paul Greengrass y Lawrence Kasdan) presentan y narran la experiencia de cinco grandes directores de la época dorada de Hollywood durante la guerra y los documentales que realizaron en esos años: William Wyler, John Huston, Frank Capra, John Ford y George Stevens. No fue menos importante el esfuerzo de soviéticos y británicos, y para estos últimos, cuando tras la caída de Francia en Europa occidental quedaron prácticamente solos ante el enemigo alemán, el cine fue, con mayor motivo si cabe, una herramienta esencial.

Canciones para el nuevo día (2255/1484): "Sweetest Thing"

U2 - Sweetest Thing

Disco: The Best of 1980–1990 (1998) 

7 de julio de 2017

Crítica de cine: Llega de noche, de Trey Edward Shults

Esta crítica se publicó previamente en Fantasymundo.  

Quien esto escribe no es un seguidor del cine de terror en sus múltiples variantes. Reconoce los códigos del género, pero suelen dejarle frío; incluso los momentos de mayor yuyu a menudo le provocan la risa, mientras que suele estremecerse de pavor con cosas más mundanas. Pero le picó la curiosidad cuando tuvo noticias del estreno de esta película y se dijo “¿por qué no?”. A priori, se me dirá, esta no es una película estrictamente “de miedo” (uno podría responder que se le proporcione una definición al uso); si acaso, terror psicológico, alejado del slasher de toda la vida, y que últimamente parece vivir buenos tiempos. El horror a lo que no se puede ver pero se siente en cada poro de la piel y en cada pelo erizado. Llega de noche llega, valga la redundancia, a las salas de cine este verano con la intención de que sintamos un miedo por algo que no existe realmente o que se nutre de otros temores más primarios: el horror a una enfermedad contagiosa y letal, a que alguien entre en el sanctasanctórum de nuestro hogar y nos quiera hacer daño. Y con esos mimbres Trey Edward Shults construye un filme que funciona muy bien por la eficaz simplicidad de sus ingredientes.

Canciones para el nuevo día (2250/1479): "The Only Living Boy In New York"

Simon & Garfunkel - The Only Living Boy In New York

Disco: Bridge over Troubled Water (1970)

 

3 de julio de 2017

Reseña de El clan Wagner, de Jonathan Carr

«No podemos suprimir sin más ni más el capítulo oscuro de la historia alemana y de la historia de Bayreuth. En efecto, estoy convencido de que las lecciones que tenemos que extraer de ello son incluso más importantes que lo que Wagner quisiera decirnos en sus obras. Hemos aprendido a desconfiar de las doctrinas absolutistas de la salvación, tanto si vienen de la derecha como si vienen de la izquierda o si provienen de Bayreuth. Hemos aprendido que someterse incondicionalmente a un hombre, a una obra o a una nación es algo que irremediablemente nos conduce al abismo».
Walter Scheel, presidente de Alemania, 23 de julio de 1976, en ocasión del centenario del festival de Bayreuth. 
Entre los libros publicados en 2009, uno de los que más me llamó la atención fue esta monografía de Jonathan Carr (1942-2008), El clan Wagner (Turner), sobre la familia del Maestro de Bayreuth. Un libro que, de entrada, escapa a lo que podría ser algo tópico y archisabido sobre la influencia de la música de Wagner en el nazismo en general y en Hitler en particular. Un libro que no sólo trata de la música de Wagner, del festival de Bayreuth, de los tejemanejes de la peculiar familia del compositor (considerados, grosso modo, como algo parecido a lo que son los Kennedy en los Estados Unidos). Un libro que no se reduce a remarcar las vinculaciones de los Wagner con el nazismo y el antisemitismo. Se trata de un libro que es todo eso y mucho más. 

Canciones para el nuevo día (2246/1475): "Otherside"

Red Hot Chili Peppers - Otherside

Disco: Californication (1999) 

30 de junio de 2017

Crítica de cine: Los últimos días del artista: Afterimage, de Andrzej Wajda

El director de cine polaco Andrzej Wajda falleció en octubre de 2016 a los 90 años de edad y con su muerte desaparecía uno de los exponentes de la Escuela Nacional de Cine y Teatro de Łódź, que desde su fundación en 1948 ha contado con miembros tan egregios como Krzysztof Kieślowski y Roman Polanski, entre otros. Quizá hoy en día la obra de Wajda sea poco conocida entre el público que asiste a una sala de cine, pero los que ya peinamos algunas canas recordamos películas suyas como Danton (1983), con Gérard Depardieu en la piel del revolucionario francés, y más recientemente Katyn (2007), que recreó la matanza de miles de oficiales del Ejército polaco en 1940, tras la ocupación de la mitad oriental del país por parte de la URSS (de acuerdo con el pacto que estableciera este país con la Alemania nazi a finales de agosto de 1939). A lo largo de su carrera, tres de sus películas fueron nominadas al premio Oscar a la mejor película de habla no inglesa (Katyn fue la última) y en el año 2000 recibió un Óscar honorífico por su carrera, pero el cine de Wajda fue apreciado especialmente en Europa (son numerosos los premios que ha recibido en el Viejo Continente). La suya era una manera de hacer cine “diferente” a la hollywoodiense, “artesanal” e incluso ahondando en lo alegórico y lo simbólico; de este modo se comprometió desde sus primeras películas y hasta prácticamente su muerte por recrear la historia de Polonia desde una óptica muy personal. Sin duda, Los últimos días del artista: Afterimage es una buena muestra del tipo de cine que hacía Wajda y reconstruye el final de la vida de un artista: Władysław Strzemiński (1893-1952).

Canciones para el nuevo día (2245/1474): "How Bizarre"

OMC - How Bizarre

Disco: How Bizarre (1996) 

23 de junio de 2017

Reseña de El viajero accidental. Los primeros circunnavegadores en la era de los descubrimientos, de Harry Kelsey

El interés de los países occidentales por acaparar el comercio de las especias de las Indias, sin tener que pagar el peaje de los intermediarios otomanos y persas, estimuló desde finales del siglo XV los grandes viajes oceánicos en busca de una ruta directa hacia aquellas tierras lejanas: la costa de la India, los territorios que componían Indochina y, especialmente, el archipiélago malayo (Indonesia, Filipinas, Singapur, Malasia, Nueva Guinea…). La navegación a lo largo de la costa africana atlántica durante esa centuria (y antes) para encontrar un paso que llevara a la India fue alcanzando objetivos, al tiempo que se potenciaban otras rutas al interior de África por el oro y la trata de esclavos. El viaje del portugués Bartolomé Díaz (Bartolomeu Dias) logró doblar el Cabo de Buena Esperanza, en la punta sur africana, en 1488 e iniciaba los viajes que culminarían en 1497 con la expedición del también luso Vasco da Gama en 1497, siendo el primer europeo que logró realizar una ruta directa a la India. Entre medio, el genovés Cristóbal Colón, al servicio de la Corona castellana, se propuso alcanzar las Indias pero en camino inversamente opuesto al que realizaban los portugueses; y así, en octubre de 1492, alcanzó la isla de Guanahani (San Salvador) en las actuales Bahamas. En sus tres viajes posteriores, Colón no llegó a las Indias orientales, como bien sabemos, sino a un Nuevo Mundo para los europeos: América. La ocupación y colonización de América Central y gran parte de la del Sur en las décadas posteriores, con la conquista de los extensos territorios de aztecas (y sus vecinos) e incas, permitió a los españoles crear su propio imperio. Núñez de Balboa descubriría el océano Pacífico en 1513 y más adelante se crearían ciudades y puertos como Panamá y Acapulco, y los viajes desde la costa pacífica de América Central hacia Filipinas y China daría pie al “Galeón de Manila”, la ruta comercial que desde 1565 conectaría ambos lados del Pacífico. Pero nos estamos adelantando al dejarnos llevar por el recorrido de la historia: para entonces ya se habían descubierto los vientos que permitirían la ruta de regreso desde las Filipinas a la Nueva España; del mismo modo, el conocimiento de esas rutas transpacíficas hicieron innecesario un regreso desde Filipinas a Europa a través del océano Índico y bordeando el Cabo de Buena Esperanza, a la portuguesa. Se podría comerciar directamente desde Nueva España a Asia, y a la inversa. Como comenta Harry Kelsey en El viajero accidental. Los primeros circunnavegadores en la era de los descubrimientos (Pasado & Presente, 2017), «aquello marcó el fin de una era de circunnavegación fortuita: en adelante, quienes dieron la vuelta al mundo lo hicieron deliberadamente» (p. 182). 

Canciones para el nuevo día (2240/1469): "Got My Mind Set On You"

George Harrison - Got My Mind Set On You

Disco: Cloud Nine (1987)